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La experiencia en la Escuela de Feminismo Negro Decolonial en Brasil nos desafía a aumentar nuestra acción internacionalista

Notes on the Road
to 21st Century Socialism

Issue 2, March 2020

La experiencia en la Escuela de Feminismo Negro Decolonial en Brasil nos desafía a aumentar nuestra acción internacionalista

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Al entrar en una nueva década ya caracterizada por la intervención violenta estadounidense y ansiedades de otra guerra global, la cuestión del internacionalismo y la solidaridad internacionalista debería ser fundamental entre les izquierdistas. El centrismo en EE. UU. y las limitaciones del movimiento antiguerra han dejado a generaciones de progresistas en EE. UU. mal equipades para hacer frente al imperialismo estadounidense y apoyar luchas revolucionarias alrededor del mundo. Como cuadros de LeftRoots conscientes de que el internacionalismo es vital para el potencial liberatorio de los movimientos sociales izquierdistas, hemos priorizado los viajes políticos internacionales a fin de desarrollar y reforzar nuestro entendimiento internacionalista y antiimperialista. En agosto de 2019, nosotras, las autoras, asistimos a la Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial Transnacional (la Escuela FND) en Brasil. Nuestras experiencias en esta convergencia de feministas de más de 15 países y territorios ocupados nos inspiraron a compartir las lecciones que aprendimos y a hacer un llamamiento a la acción.

La hegemonía estadounidense nos ha formado de maneras que crean barreras significativas a nuestra capacidad de atar lazos auténticos de solidaridad política con movimientos sociales izquierdistas internacionales. Esto es cierto incluso entre les izquierdistas de EE. UU. de comunidades oprimidas. Pero, si es que vamos a reconstruir una izquierda internacionalista en EE. UU., la conexión con movimientos sociales del sur global debe ser una parte integral del desarrollo político de les izquierdistas de los movimientos sociales estadounidenses. Pedimos a les izquierdistas de EE. UU. que 1) prioricen el internacionalismo para el bien de nuestro desarrollo colectivo y nuestra estrategia colectiva para ganar y 2) utilicen la lente del feminismo negro decolonial para practicar la solidaridad internacional. Lo que aprendimos al participar en la Escuela FND nos ha dado ideas para desarrollar las capacidades de Izquierdistas de los movimientos sociales de EE. UU. hacia un mayor internacionalismo.

Quién fue y por qué

La Escuela Transnacional de Feminismo Negro Decolonial se celebró en julio-agosto de 2019. Nueve cuadros de LeftRoots, todas de ellas mujeres negras, asistieron a la escuela en Cachoeira, una pequeña ciudad en el interior del estado de Bahía, Brasil, en la región del noroeste del país. En 2019, la Escuela FND tuvo la mayor asistencia hasta entonces con casi 80 participantes que incluyeron a académices, sanadores, organizadores y activistas; en comparación, en años anteriores solo hubo aproximadamente 30 asistentes en total. La mayoría de les participantes en 2019 tenían pasaportes de EE. UU. Nosotras, cuadros de LeftRoots que escribimos este artículo, vinimos de diferentes sectores y regiones de EE. UU.; por esto, teníamos distintas motivaciones para asistir. Pero compartíamos una emoción común por ser parte de un espacio negro que era expresamente feminista y decolonial, en el que podríamos conocer y crear relaciones, y esperábamos que profundizar nuestro aprendizaje sobre el feminismo negro decolonial nos brindase marcos teóricos y aplicados para hacer trabajo antiimperialista.

Dado que está concebido con el deseo de reivindicar y centrar lo que le fue arrebatado a pueblos oprimidos durante el proceso de colonización, el feminismo negro decolonial nos invita a recordar y desarrollar la visión de un mundo sin marcos colonizados de género, belleza, cosmología, ideología y economía como norma. Este marco también se arraiga en las realidades del género y de los pueblos oprimidos por su etnia. Y, como experimentamos en Cachoeira, es un marco importante en el que deben participar les izquierdistas de movimiento social estadounidense porque exige un entendimiento antiimperialista.

La escuela y el feminismo negro decolonial

Las Escuelas Decoloniales son un proyecto que ya tiene 11 años, organizado por el Centro de Estudio e Investigación por el Diálogo Decolonial cuyo personal se basa en España y México. La Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial es una iteración más reciente que reúne a académicos y organizadores para dialogar sobre los feminismos negros, la globalización, el transnacionalismo y la teoría histórica y contemporánea, así como las formaciones raciales en diferentes regiones de la Diáspora Africana. Cuando asistimos en 2019, les participantes eran de Brasil, Canadá, Colombia, la República Dominicana, Finlandia, Granada, Haití, Jamaica, México, Puerto Rico ocupado, Sudáfrica, Trinidad y Tobago, Tanzania, el Reino Unido, EE. UU. y Zimbabue. La mayoría de les participantes en la escuela se identificaban como afrodescendientes y de género oprimido.

La Escuela fue organizada principalmente por el Colectivo Angela Davis, el colectivo de investigación feminista negro más grande del país, fundado en 2010. El grupo está compuesto por la Profesora Angela Figueiredo y unas 25 jóvenes estudiantes y académicas radicales afrobrasileñas, la mayoría de ellas de la Universidade Federal do Recôncavo da Bahía. El Colectivo Angela Davis es una respuesta organizada a la falta de profesorado negro en las universidades y la falta de afrobrasileñes en programas de posgrado debido a la exclusión y el racismo sistémicos. El Colectivo organiza programación durante todo el año para estudiantes negres y para la comunidad en general.

Para el Colectivo Angela Davis, organizar un espacio para analizar la experiencia negra dentro y fuera de la academia es una manera de hacer intervenciones clave en el contexto de la política y cultura brasileña actual. La membresía del Colectivo se esfuerza explícitamente en avanzar a académicas negras a posiciones de profesorado y en hacer intervenciones feministas negras en aulas, en conferencias académicas y en la comunidad general. Muchas miembras del Colectivo también participan en movimientos sociales sobre temas como la justicia económica, la abolición, los derechos trans, derechos de vivienda y la autonomía espiritual. Todo esto ocurre bajo el gobierno derechista de Jair Bolsonaro, un conservador blanco que fue oficial militar durante las dictaduras de João Goulart y José Sarney de Araújo Costa. Desde que ascendió al poder en una elección manipulada después de un golpe de estado, ha atacado los derechos de la mujer, de las personas de género oprimido, la educación pública y el cuidado del medio ambiente del pueblo negro e indígena en Brasil. Durante la Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial se anunció, con gran consternación, que la mujer negra que había sido elegida democráticamente como presidenta de la Universidade Federal do Recôncavo da Bahía había sido destituida de modo ilegal por el presidente Bolsonaro y remplazada por un conservador blanco designado por el partido.

Este fue el tercer año en que la Escuela FND se celebró en Bahía. De muchas maneras, esta ubicación era un entorno ideal para comprender la teoría y práctica feminista negra decolonial. Bahía es el 4o estado en población de Brasil y es el hogar de la mayor concentración de afrodescendientes del país. Es la base de la identidad espiritual y política de muches brasileñes negres y sirve como el eje del movimiento social negro brasileño. Bahía fue la cuna del mayor levantamiento de personas africanas esclavizadas en la historia de Brasil y sigue siendo el hogar de los Quilombos, comunidades históricas cimarronas que estuvieron en el centro de las religiones y rebeliones africanas. Hoy existen unos 3.000 Quilombos en todo Brasil cuyes habitantes siguen luchando por sus derechos a la tierra, soberanía y autonomía. El Movimiento del Poder Negro en Brasil se arraiga en el cimarronaje como método de resistencia, y sus organizadoras han descrito la Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial como, también, un «espacio cimarrón».

El feminismo negro decolonial se nutre de la tradición radical del pensamiento feminista negro producido por estudiosas y activistas negras en las Américas, en el Continente Africano y por toda la Diáspora Africana. Es una intervención en el feminismo decolonial que, a su vez, es una intervención en el feminismo convencional capitalista y eurocéntrico, que reconoce y trata de deshacer las herencias de la colonización que perduran en las estructuras del poder contemporáneas. El feminismo negro decolonial apunta a usar la posición de las personas negras de género oprimido en todo el mundo para comprender y liberar a sociedades de las opresiones interconectadas. El feminismo negro decolonial desafía el blanqueo de la historia, el conocimiento, el poder, y la modernidad para replantear nuestra visión del mundo. Al igual que su teoría fundadora, el feminismo decolonial, el feminismo negro decolonial surge de un lugar de práctica. Una práctica que ha centrado la producción del conocimiento indígena, nutriéndose de las experiencias de género, sexualidad, relaciones de naturaleza-sociedad y organización social de los pueblos antes de su colonización para criticar la naturaleza interconectada actual de la opresión y sus impactos no solo en nuestro pensamiento y acción, sino también en nuestro potencial para superarlo. Al explorar la indigenidad, solidaridad y panafricanismo a través de una lente feminista, el feminismo negro decolonial nos brinda una orientación retrospectiva, visionaria, y emancipatoria al pensamiento y la acción que enfatiza la interseccionalidad, solidaridad, y el transnacionalismo.

Experiencias y lecciones

Para les participantes de la Escuela FND, la descolonización teórica fue bien recibida, pero la praxis del feminismo negro decolonial era más difícil de implementar e incorporar. El cuarto día, en respuesta a expectativas y desafíos no satisfechos — como no recibir mucha información sobre el currículo antes del viaje, la falta de reconocimiento de que no todes les participantes eran mujeres cisgénero, y errores logísticos — un grupo de participantes basades en Occidente pidieron tiempo durante un periodo de receso para hacer frente a las quejas. Esta acción incluyó una presentación PowerPoint de críticas de la Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial, su estructura y currículo, así como retroalimentación directa, desde cuestionar el costo del programa a criticar la falta de baños y alojamiento de género neutral. Se produjo un foro abierto en el que otres participantes — del extranjero y de Brasil — reaccionaron y debatieron el contenido de la presentación, el método de intervención, y el mérito de la Escuela en sí. Con emociones altas para muches de les participantes, el foro abierto se extendió más allá del periodo de receso y al final resultó en reprogramar la próxima sesión presentada por una académica y activista feminista decolonial mexicana.

Creemos que algunos de los patrones y tendencias que observamos entre nosotras y nuestras compañeras basadas en el Norte Global y de habla inglesa mostraron una falta colectiva de experiencia o entendimiento de los EE. UU. como imperio y de cómo eso impacta las relaciones de poder entre anfitriones y participantes. Muches del grupo no tenían un marco fundamental para comprender el imperialismo moderno, ni prácticas para combatir el imperialismo de las maneras que presentamos durante la Escuela. Además de no reconocer los privilegios de geografía, clase, y acceso al idioma por nuestra proximidad a los centros del poder hegemónico capitalista e imperialista, también afrontamos nuestro subdesarrollo colectivo en nuestras capacidades de practicar solidaridad y conflicto generativo. Esto limitó nuestra capacidad de desarrollar relaciones auténticas con camaradas potenciales, que pudo haber transformado nuestra experiencia y orientación hacia la Escuela en sí.

Algunos ejemplos de nuestras tendencias y faltas colectivas:

  • Protagonismo limitado respecto a aprender cosas en preparación para el viaje internacional
  • Entendimiento subdesarrollado del privilegio y poder y una falta de voluntad, entre algunes, de ver nuestra posición en el imperio y reconocernos como agentes/beneficiaries del imperialismo estadounidense
  • Asumir que las construcciones de género y sexualidad occidentales son universales – reconocer solo los aspectos significativos occidentales de género y sexualidad, e interpretar la falta de acomodación de género neutral como una falta de política progresista/radical
  • Aislamiento profundo, alienación inconsciente y desconexión que resultó en priorizar el tiempo a solas o con personas conocidas por encima de crear relaciones con nuestres anfitriones y camaradas brasileñes
  • Individualismo liberal como norma cultural que permite que los deseos, la comodidad y/o atención individual se impongan sobre las necesidades o el propósito colectivos
  • Ser extractives en relaciones – en vez de tratar a nuestres anfitriones como iguales actores políticas con quienes podríamos tener intercambios, asumir que nuestres anfitriones y otres participantes brasileñes eran responsables de responder a las necesidades culturalmente normativas de los movimientos basados en occidente.
  • Egoísmo en no buscar un entendimiento más profundo durante los desafíos y conflicto, y suponer que estar en desacuerdo necesita intervención

La severidad de estas tendencias entre nuestres co-participantes e incluso entre nuestros Cuadros de LeftRoots existió a diferentes niveles. Había diferentes relaciones entre nuestro grupo y las organizaciones que representábamos, y diferentes niveles de desarrollo en las teorías que se exploraron, en la economía política de Brasil, y en practicar una orientación decolonial en la solidaridad en ámbitos internacionales. Al desarrollarse todo esto, nuestro grupo de Cuadros de LeftRoots hizo un esfuerzo para manejar nuestro nivel de desunión con las intervenciones de otres participantes y para desarrollar unidad.

Ante estas tendencias y dinámicas — que ya hemos observado en otras convergencias internacionales y basadas en EE. UU. — creemos que la práctica actual del feminismo negro decolonial ofrece esperanza. El trabajo concreto que debemos hacer como izquierdistas del movimiento social desde “las entrañas de la bestia” debería ser no solo confrontar y poner fin a la violencia de la opresión de clases, la supremacía blanca y el cis/heteropatriarcado en nuestro país, sino también hacer un esfuerzo para desmantelar el imperialismo, comprendiendo que estas opresiones son integrales a su existencia.

Nuestra experiencia en la Escuela FND dejó claro que, como izquierdistas radicales y feministas, tenemos la responsabilidad de cambiar a una nueva orientación en los movimientos sociales de EE. UU. Quetzala Carson, trabajadora cultural y académica, dice, “…debes pensar en tu posición; ¿Dónde estás oprimida? ¿Dónde fuiste tú la opresora?” . Debemos reconocer nuestros privilegios materiales y sociales al mismo tiempo que mantenemos nuestras experiencias de vida como personas colonizadas y subyugadas, de género oprimido, como personas con diferentes niveles de privilegio de piel, y como las marginadas a nivel cultural. Como feministas negras basadas en EE. UU. que tienen claro que EE. UU. es un imperio, debemos confrontar cómo nos beneficiamos de nuestra proximidad al imperio, independientemente de nuestro estatus dentro de él o nuestro compromiso con acabar con él.

Desarrollar nuestras capacidades

Para desarrollar solidaridad significativa con movimientos sociales en el Sur Global, debemos reforzar una serie de capacidades en los movimientos sociales y en la izquierda de EE. UU., especialmente con la gente que está haciendo su trabajo principalmente dentro del país. El feminismo negro decolonial sugiere cómo, como personas colonizadas, nos falta claridad de que nuestras vidas se definen por una mirada europea y por nociones europeas de “neutralidad” académica e intelectual, y nos recuerda que el conocimiento colonial, ahora conocimiento occidental, no es neutral. Y ya que nuestro conocimiento no es neutral, las conclusiones que extraemos de él pueden ser muy erróneas. Para la gran mayoría entre nosotras, nuestras capacidades están subdesarrolladas por nuestra ubicación dentro del imperio.

Del mismo modo que les actores polítices negres izquierdistas y feministas han criticado con razón el marxismo eurocéntrico por su incapacidad de hacer frente a las opresiones de raza y género, como izquierdistas basades en EE. UU., debemos usar el feminismo negro decolonial para interrumpir el pensamiento hegemónico occidental. En nuestras posiciones sociales –género, raza, capacidad y clase—nos formamos para dominar o someternos, competir con o cuidar de, en vez de desarrollar relaciones de apoyo mutuo y responsabilidad. El pensamiento decolonial nos ayuda a ver más allá de estas falsas dicotomías a un lugar realmente libre de la lógica capitalista y binaria, donde se pueda priorizar el desarrollo humano y cultural.

El feminismo negro decolonial también rechaza las ideas binarias que presentan lo político y lo ideológico como cosas separadas y opuestas a lo social y emocional. En contraste con el pensamiento occidental, el feminismo negro decolonial mantiene que las capacidades de practicar la lucha con principios, la vulnerabilidad y la intimidad son tan importantes como las capacidades de proveer liderazgo ideológico o claridad política. Este entendimiento nos invita a desarrollarnos en una gama de capacidades que la hegemonía occidental supone que es el territorio exclusivo de géneros, razas o clases exclusivas de personas. Como cuadros en desarrollo, esto significa que somos responsables de desarrollar capacidades ideológicas y políticas individual y colectivamente, así como capacidades sociales, emocionales y organizacionales. Debemos basarnos en el llamamiento de General Baker de que nuestros movimientos conviertan a “pensadores en luchadores y a luchadores en pensadores” y, muy importante, que también conviertan a pensadores en sentidores y a sentidores en pensadores.

En los movimientos occidentales de justica social, a menudo existe una dinámica en la que la gente solo es capaz de relacionarse en espacios políticos basándose en sus experiencias emocionales. Aunque se usa lenguaje político, todas las interacciones se interpretan a través de una lente personal, individual, con gran sensibilidad y sin claridad política. Por razón del cis/heteropatriarcado y la supremacía blanca, a menudo nos entrenan para que seamos más capaces de desarrollar relaciones o bien políticas o personales, a pensar que estas son binarias o una cuestión de “lo uno o lo otro”. Hay gente que crea confianza y conexión a través de la curiosidad personal, la vulnerabilidad y la intimidad. Otras trabajan a nivel de ideas y análisis políticos. Estas tendencias reflejan nuestro condicionamiento, y a menudo esas capacidades que no forman parte de nuestro “conjunto de tendencias” necesitan atención y esfuerzo más deliberados. Aunque nuestras tendencias automáticas a menudo sean efectivas, debemos nutrir las capacidades complementarias y desarrollar la capacidad de aplicar cada una de estas capacidades estratégicamente en nuestras vidas políticas y relacionales.

Tenemos claro que la gente oprimida en EE. UU., especialmente les de política izquierdista, deberíamos estar desarrollándonos ideológicamente a base de estudiar el imperialismo de los siglos XX y XXI, la economía política global, y los contextos estructurales de la raza, la clase, y el género que difieren de los nuestros propios. También debemos enfrentarnos a nuestras tendencias a recurrir automáticamente a las normas hegemónicas occidentales y a formas de producción y comprensión de conocimiento, y tratar de aprender desde un lugar arraigado en la curiosidad respetuosa y la gracia sin descuidar nuestros prejuicios como personas criadas en el corazón del imperio. A medida que seguimos nuestro desarrollo político, el marco decolonial puede proveer claridad sobre cómo lidiar con las diferencias de opinión, cómo debatir y luchar con principios para manejar estas diferencias. Debemos desarrollar nuestras capacidades sociales y emocionales y usarlas en nuestras interacciones para no operar según o imponer normas y conceptos estadounidenses a otras personas. La manera de combatir el liberalismo a nivel internacional debe incluir la receptividad a aprender y profundizar nuestro análisis del imperialismo al lado de las personas a quienes les impacta directamente. Por último, debemos desarrollar nuestro nivel de conocimiento del ecosistema de movimiento político y organizacional internacional, así como del nuestro propio dentro de EE. UU.

Conclusión: Lecciones para la formación de cuadros del feminismo negro decolonial

Nuestras experiencias en la Escuela Internacional de Feminismo Negro Decolonial Transnacional nos ofreció el feminismo negro decolonial como un marco político para la solidaridad entre el movimiento internacionalista de la izquierda. El poder del feminismo negro es su entendimiento de la interseccionalidad: las maneras en que los sistemas de opresión y dominación son interdependientes y re refuerzan mutuamente. Como izquierdistas del movimiento social basades en EE. UU., no debemos olvidar ni minimizar la manera en que el imperialismo estadounidense es una gran fuerza para la explotación y opresión capitalista en el mundo, y para la exportación e imposición de las marcas estadounidenses de la supremacía blanca y la misoginia con sus resultados mortales. Nuestro trabajo debe ser antiimperialista y decolonial para deshacer las relaciones de poder opresivas que establecieron la colonización histórica y el imperialismo actual. Debemos seguir adelante con claridad sobre nuestro destino común con nuestra familia en el sur global. Debemos aprender de y alinearnos con movimientos sociales que luchan contra el imperialismo estadounidense y el capitalismo global desde el sur global, especialmente a medida que desarrollamos estrategia basada en nuestro momento, lugar, y condiciones.

El viaje a Brasil también fue una experiencia concreta y compartida que reafirmó nuestra necesidad de desarrollar cuadros y desarrollar nuestra política internacionalista, para hacer más posible crear solidaridad y relaciones genuinas con nuestres camaradas en el sur global. Tomamos estas lecciones en serio al considerar de nuestro propio desarrollo colectivo e individual. Estas lecciones también revelan las maneras en que la cultura del movimiento social en EE. UU. y nuestra propia debilidad y subdesarrollo políticos pueden reproducir el imperialismo estadounidense cuando viajamos al extranjero, aunque vayamos con las mejores intenciones.

Ofrecemos estas evaluaciones, autocríticas y buenas prácticas para iniciar una discusión política rigorosa y fundamentada y un debate sobre cómo practicar el internacionalismo y el feminismo negro decolonial. Nuestra intención es que este escrito exprese nuestro compromiso, como izquierdistas del movimiento social, como feministas negras y como Cuadros de LeftRoots, para profundizar nuestra práctica del protagonismo en el desarrollo de la solidaridad y las relaciones políticas profundas y recíprocas con actores del movimiento social en el Norte Global y el Sur Global. Exhortamos a les izquierdistas de los movimientos sociales de EE. UU. — especialmente en este momento histórico crítico — a que prioricen el internacionalismo, a través de una lente feminista negra decolonial, en nuestro esfuerzo por reconstruir la izquierda en EE. UU. y nuestra lucha por la liberación de nuestros pueblos.


Apéndice

Prácticas internacionalistas para viajar

También tenemos mucho que aprender de otres que han estado practicando la solidaridad internacional durante los últimos 120 años. Sin el lenguaje del feminismo negro decolonial, les radicales negres han estado creando comunidad y un modus operandi para viajar que se alinea con la práctica feminista negra decolonial. Aquí ofrecemos algunas cosas que podemos aprender de sus experiencias en los viajes antiimperialistas:

Les viajeres decoloniales deberían tratar de aprender el idioma del lugar que visiten. No es necesario ser proficiente; simplemente unas cuantas frases que lleguen más allá de los extractivos “¿cómo llego a mi hotel?” y “¿cuánto cuesta esto?” Consigue un libro o una app de frases y úsalos. Aprende a practicar la justicia del lenguaje en el idioma más común; desde honoríficos a pronombres.

  • Aprende sobre el contexto político. Sigue las noticias en inglés sobre ese país y aprende las frases políticas que sean importantes en tu trabajo y valores. Conoce a las figuras políticas y el rol de las corporaciones, gobierno, y fuerzas armadas de EE. UU.
  • Aprende la historia. Igual que en EE. UU., deberías saber a quién pertenece la tierra donde estás. Aprende de los grupos indígenas y étnicos, algo de historia, y cómo teorizan y practican el trabajo liberatorio.
  • Establece contactos con el movimiento antes de viajar. Estos contactos deberían basarse en la ayuda mutua y la política común y no deberían ser de tipo extractivo. Como en cualquier otra nueva relación, es importante presentarse de maneras que demuestren que comprendes y reconoces la labor de otres.
  • Aprende la geografía y topografía; Usa el internet para aprender todo lo que puedas de cómo es el país, mirando incluso páginas sobre el turismo.
  • Dirígete a la gente con respeto y solidaridad. Deberías seguir las mismas reglas y principios que las de conectar con trabajadores en EE. UU.
  • No tomes fotos sin permiso. Sé consciente de la naturaleza de la fotografía y sus vínculos con el imperialismo; “capturar” la imagen y “tomar” fotos emplea lenguaje imperialista y eso no es por casualidad. Sé consciente de que las personas tienen derecho a saber qué harás con su foto.
  • No te sorprendas si tu acento o pasaporte se toma como más importante que tu color de piel, origen étnico o estatus de clase en EE. UU. Tienes un pasaporte, un pasaje a casa, un teléfono, y tu estatus como ciudadane del Norte Global.
  • En espacios del movimiento, escucha antes de hablar y espera a que te pregunten antes de dar tu opinión sobre cosas fuera de tu contexto. Considera y estate preparade para compartir tus ideas sobre cómo desarrollar conciencia de cómo los pueblos oprimides dentro del imperio son beneficiarios forzados del botín de las guerras incesantes, las fábricas explotadoras y la desestabilización. Piensa en cómo hablarás de nuestro rol y nuestros éxitos y fracasos como movimientos en el norte para hacer frente al imperialismo estadounidense.
  • Piensa y estate preparade para compartir qué haces tú y otras personas en tus organizaciones para estudiar el imperialismo. Trae ejemplos que ilustren nuestra interconexión y realidades comunes, desde las prisiones a las bases militares estadounidenses, del robo de tierras a la privatización. Identifica todo esto como prácticas coloniales dentro y fuera de EE. UU.
  • Preséntate y estate preparade para reconocer los males cometidos por los gobiernos que rechazamos, estate preparade para que no confíen en ti, y aprende sobre el intervencionismo y las infiltraciones estadounidenses en otros países.

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